Energia Eolica

Las centrales hidráulicas, sobre todo de embalse, son las mejores aliadas para que operen de buena manera las ERNC, pero es cada vez más complejo implementarlas

 Un enorme crecimiento registra la energía solar y eólica en el transcurso de este gobierno, pero no así la hidroeléctrica.

En marzo de 2014 -cuando asumió el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet- existían 28 proyectos de energía en total en construcción que sumaban una capacidad de 1.949 MW, mientras en febrero de este año esa cifra aumentó a 54 iniciativas que consideran una capacidad de 4.051 MW, según un catastro de la Unidad de Proyectos del Ministerio de Energía, lo que significa un incremento de 108%.

Pero de esa capacidad total disponible, en el período la generación hidroeléctrica solo se incrementó 43% -pasando de 653 MW a 935 MW por el ingreso de Los Cóndores-, mientras la solar y eólica, en conjunto, aumentaron 198%, pasando de 573 MW a 1.709 MW, es decir, se triplicó su capacidad en construcción. En tanto, las centrales en construcción de otras Energías Renovables No Convencionales (ERNC) disminuyeron, pasando de 91 MW en 2014, a 44 MW el mes pasado.

Con todo, la capacidad en construcción termoeléctrica también mostró un incremento significativo, pese a que fueron solo dos los proyectos de gran tamaño los ingresados en el período: Kelar, de BHP Billiton; e Infraestructura Energética Mejillones, de Engie (ex GDF Suez). Este tipo de energía pasó de 632 MW a 1.364 MW desde que asumió el gobierno de la Presidenta Bachelet, es decir, subió 116%.

¿Por qué es clave el agua?

Si se compara el número de proyectos en energía solar y eólica respecto de los termoeléctricos, estos últimos son muchos menos. Sin embargo, si se compara la capacidad en construcción, la cifra es similar. Pero ¿por qué al mercado le inquieta que la energía hidroeléctrica no se haya incrementado con fuerza en el período?

Estas centrales son las mejores aliadas de las energías solares y eólicas. De hecho, estas últimas son plantas que funcionan de manera intermitente y, si producen mucho, exigen que otras centrales dejen de producir para que puedan despachar su energía que de otra forma se pierde. Técnicamente, cualquier tipo de central no es capaz de aumentar o bajar su producción de manera fácil, y en muchas ocasiones se generan costos importantes. Como advirtió el año pasado en entrevista con “El Mercurio” el director ejecutivo de Electroconsultores, Francisco Aguirre Leo, “la paradoja es que las que mejor lo hacen son las hidroeléctricas de embalse, puesto que si no se usa, no se pierde electricidad. Es una paradoja porque el Gobierno impulsa una tecnología, pero no a su compañera ideal”.

Las centrales de generación hidroeléctrica, además de generar energía barata, son fuentes limpias. Esto las convierte en una opción sumamente atractiva. Eso sí, son múltiples los casos que muestran que invertir en este tipo de proyectos en Chile es cada vez más complejo, dada la oposición que existe casi con todas las grandes centrales de energía.

Eso sí, otra tecnología amigable con la eólica y solar es la del Gas Natural Licuado (GNL), y Kellar -que tendrá una capacidad de 517 MW- es de ese tipo. Aun así esta opción es menos atractiva que la hidroeléctrica porque es un recurso que hay que importar, y es más caro que el carbón.

28 de marzo 2016