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La ONU se ha planteado formalmente la legislación de este tipo de armamento, una cuenta pendiente desde hace años

“Armas autónomas letales amenazan con convertirse en la tercera revolución del campo de batalla“. Así cierran su carta abierta dirigida a la ONU los 116 expetos en inteligencia artificial que ven una clara amenaza en ellas.

Entre esos expertos, figura Elon Musk, CEO de Tesla y Space X y hombre temeroso de las capacidades destructivas de la inteligencia artificial, motivo por el cual lleva ya un tiempo abogando por mayores controles en el desarrollo de esta tecnología. Es por ello que, junto con empresas como Apple, IBM o Microsoft, formó una alianza estratégica para evitar ‘el alzamiento de las máquinas’.

Musk no es la única gran figura en la lista, si bien es la más conocida. Mustafa Suleyman, el hombre tras Deepmind, la gran inteligencia artificial de Alphabet (la matriz de Google) también figura como firmante junto con un importante número de CEOs, investigadores y eruditos en el área. También hay varios nombres españoles, como Víctor Martín (fundador de Macco Robotics), Toni Ferraté (fundador de RO-BOTICA) o José Manual del Río (creador de Aisoy).

Todos ellos se consideran “especialmente responsables” en lo que drones y otro tipos de máquina de guerra independiente se refiere, pues sus compañías “construyen tecnologías sobre inteligencia artificial y robótica que pueden reutilizarse para desarrollar armas autónomas”.

No es la primera carta sobre el tema que se dirige a la ONU, pero la redacción de esta en concreta tiene una especial importancia. La ONU ha decidido establecer un GCE (Grupo de Expertos Gubernamentales) para investigar y legislar en este campo. Es algo que el grupo de firmantes ve con buenos ojos y en lo que están dispuestos a formar parte si se les llama, y llegan hasta a sugerir un nombre, el de Singh Gill, como presidente para el comité.

Sin embargo, la ONU ha aplazado la creación de este grupo hasta noviembre, a pesar de que el pasado 21 de agosto era la fecha inicial fijada. “Lamentamos que la primera reunión del GCE se haya aplazado”, escriben los expertos, que apuntan a la urgencia de la materia. “No queda mucho tiempo para actuar. Una vez la Caja de Pandora se haya abierto, será difícil volverla a cerrar”, sentencian.

Fuente: El Mundo

22  de agosto de 2018