Ministropacheco

En entrevista con diario Pulso, el ministro de Energía Máximo Pacheco, junto con el secretario ejecutivo de la CNE, Andrés Romero, y el superintendente de electricidad y combustible, Luis Ávila, enumeran los desafíos pendientes.  

El 15 de mayo es un día especial dentro del Ministerio de Energía: está de aniversario la agenda 2014-2018. El documento -que muchos apostaron que terminaría bajo un escritorio al interior del edificio ubicado en Alameda 1449, como otros intentos anteriores- vino a sacudir el sector energético prometiendo 11 proyectos de ley y 14 modificaciones a reglamentos, varios de los cuales ya están materializados o al menos, avanzados.

El balance que hace el ministro de Energía a dos años de su entrega a la presidenta Michelle Bachelet es que buena parte de las metas se ha logrado: se redujo el costo marginal en el mercado un 30%, el precio promedio de licitaciones se desplomó sobre un 25%, se diseñó una política de largo plazo con miras hacia el 2050 y el país está en buen pie para que la matriz energética sea producida en un 25%  por energía renovables no convencionales (ERNC) hacia el 2025.

Si bien algunos adjudican el éxito de la gestión del titular de Energía a la reducción del precio internacional del carbón y gas -consumos básicos para la generación térmica- y a una mejor hidrología; éste se defiende explicando que en los mejores precios de la energía también hay un aporte por la mayor certeza jurídica y un aumento de la competitividad.

Pero no todo es gloria. En entrevista con PULSO, Pacheco, junto con el secretario ejecutivo de la CNE, Andrés Romero, y el superintendente de electricidad y combustible, Luis Ávila, enumeran los desafíos que quedan, y que no son pocos.

Esta agenda de energía podía mirarse como otro esfuerzo más, de los tantos que se han hecho, para resolver el tema energético. Pero ahora vemos que la gran mayoría de los proyectos de ley prometidos se han ido entregando y la agenda pasó de ser una declaración de intenciones a algo más concreto. ¿También lo ve así?

-MP: Si tuviera que dar una opinión de lo que ha sido la agenda energética partiría destacando dos hechos que tienen para mí enorme significación. Uno, que en estos dos años hemos logrado poner el tema de energía en un sitial consistente con la importancia que tiene la energía. Durante mucho tiempo, tuvimos muy abandonado de la discusión pública el tema de la energía, y hoy creo ha tomado una importancia -obviamente hay temas más relevantes para el quehacer público- pero claramente la energía ha tenido una importancia que hace mucho tiempo no tenía. Lo segundo, creo que este tema, hasta antes de la agenda, era asociado a conflicto, a pelea, a litigio, y hoy se ha logrado construir una cierta relación de legitimidad social. Los temas de energía hoy no están en tribunales. Y nosotros como Estado hemos asumido un rol que es central y que nadie más lo puede hacer, que es ser garantes de que existan un proceso de diálogo y participación de la sociedad en el desarrollo de los proyectos. Que los proyectos pongan atención a la importancia que las empresas hagan una buena gestión social de los proyectos.  Es lo que los americanos llaman stakeholder managment: preocuparse del conjunto de los actores que importan, y que forman parte del proyecto. Los proyectos no son de los accionistas solamente, los proyectos tienen una relación muy directa. A las empresas esto les cuesta porque hay una cultura que superar.

¿Cuál ha sido la recepción de los privados?

-MP: Teníamos un Estado que estaba como observador, que estaba pasivo y que hoy día tomamos este rol de garantes de diálogo y una participación de la sociedad en el desarrollo de los proyectos. Eso al principio es incómodo, porque es una nueva mirada, pero creo que las empresas más de punta, más modernas, más innovadoras esto lo han entendido bien y lo están haciendo. Siempre van algunos que lo van a ser más lento, que se van quedando más atrás, pero bueno eso es parte de lo que es la realidad de las cosas.

Haciendo un análisis de los hitos de la agenda, cómo analizan las medidas que se han tomado, los logros, las dificultades, las sorpresas.

-MP: Lo más importante de todo es haber creado un ambiente de confianza en la inversión en el sector. Creo que también es muy importante el impulso que han tenido las ERNC. Si uno mira las siete metas que tenemos en la agenda, y como se evalúa su desempeño, el que hayamos sido capaces de darle un impulso a la inversión con la traída de nuevos actores, con la traída de nuevas tecnología a través de una política pública que centró su objetivo en traer más competencia a este sector. Nadie sino el estado puede diseñar políticas públicas para traer competencia. Sería ingenuo pensar que los privados se han a preocupar de traer más competencia, aunque les haga bien, pero la mirada siempre es de preferir mercados donde no hay esta tensión y estrés que genera la competencia, lo que hace que sea el Estado el que tiene que traer competencia  en este sector.

Entonces, confianza, competencia y creo que también aquí es muy importante el tema de la ERNC, si durante muchos años en Chile se trapeo con las ERNC, se dijo todo tipo de cosas de ellas, que eran intermitentes, que era tecnología no probada, que era solamente para los países ricos que podían subsidiarlas, y de repente con una mirada favorables a las ERNC, vemos que el 45% de toda la inversión en energía en Chile es ERNC.

-AR: Es interesante lo que se hizo como visión en la agenda de decir: “acá tenemos combinar Estado y mercado”. Le pusimos un foco a la competencia y el Estado tiene que ser muy activo en ello.

¿Cómo pasamos de tener un escenario de costos marginales arriba de US$150 con tres actores dominantes, a un escenario distinto donde los costos han bajado a la mitad, donde las empresas son distintas a las que estaban antes?

-MP: Estoy convencido que el responsable de crear competencia es el Estado, y si tú pones al estado en una posición pasiva, o con complejos. Porque digámoslo por su nombre, no es fácil para el Estado crear competencia porque uno hiere intereses, uno afecta intereses, y eso intereses en este sector son poderosísimos.

¿Cómo ve la próximas licitación? ¿Es una prueba de fuego?

-MP: Estamos tratando que este Ministerio no tenga pruebas de fuego. No queremos ser tan dramáticos. Queremos tener muchas pruebas y no una sola.

Cuando cuenta que tiene reuniones importantes con ejecutivos de una empresa, habla del interés por reunirse con usted para invertir en Chile, pero por otra parte vemos al empresariado chileno cuestionando el clima de inversión. ¿Cómo se lee? 

-AR: Creo que justamente por eso es importante relevar esto. Yo no lo hago por complacencia, yo lo hago porque me parece importante como líder, y nosotros como líderes construir a cambiar el clima del país. ¿Y cómo contribuye uno? Mostrando también que hay sectores potentes, donde se están haciendo inversiones cuantiosas y de esa manera equilibrar un poquito las opiniones. Este cuento de que en Chile no hay confianza para invertir no es verdad si uno mira el sector eléctrico, y yo lo que estoy diciendo es porque no miran al sector eléctrico.

¿Se han debatido estos temas en el comité político, pensando en ampliar la experiencia en otros sectores?

-MP: Creo que tengo un 100% de asistencia al comité económico. Dicho eso, efectivamente esa es una prioridad del comité económico porque lo que estamos diciendo es que el gran desafío que tenemos en la economía chilena es elevar la productividad y la competitividad. Y no hay forma de hacerlo si no garantizamos la exigencia de mercados competitivos. Los mercados oligopolizados o los mercados donde no funciona la competencia estrangulan el crecimiento.

17 de mayo de 2016